miércoles, 27 de agosto de 2008

Sesionistas con carácter

Toto o cómo señores adultos que estudiaron música pueden tocar rock progresivo, pop, baladas melosas o un funky rabioso con una sonrisa de oreja a oreja. Razones para ir a verlos este miércoles.

Por Ger Abraham


La primera vez que escuché el nombre Toto pensé que se trataba de algún bodrio tano. Cuando me dijeron que así se llamaba una banda de rock, creí que era una joda. De entrada supuse que una banda con ese nombre tenía que ser malísima. Pasado ese prejuicio, y por distintos comentarios que comencé a recibir de distintos amigos músicos, empecé a escuchar discos de esta banda.

Este grupo tocará el 7 de noviembre en el Orfeo Superdomo en el marco de la gira de promoción de su último disco, Falling in Between. Sépase que es una de esas bandas de sesionistas y cultos musicales que se juntan para componer y grabar discos, siempre en formato canción, pero dejando en claro que dominan su respectivo instrumento. Y es que esta banda está integrada por virtuosos cuyos nombres figuran asociados a leyendas de la historia de la música. Steve Lukather, el alma máter del conjunto y el único integrante que siempre estuvo presente en la banda, es algo así como el paradigma del violero de sesión rockero y virtuoso. Sin embargo, a pesar de que la palabra “sesionista” remita a cosa estándar, este tipo tiene un estilo inconfundible, y eso termina siendo una marca del sonido de Toto.

Falling in between. ¿Alguno dijo Dream Theater?

Pero no sólo el guitarrista se destaca. El baterista es nada menos que Simon Phillips, otro habilidoso en su instrumento, quien tuvo la colosal tarea de reemplazar al legendario batero original Jeff Porcaro, fallecido en 1992 por un ataque al corazón. Los demás integrantes de la banda que pisarán el Orfeo serán Bobby Kimball (vocalista original), Greg Phillinganes (tecladista que reemplaza a David Paich, y que ya nos visitó junto a Eric Clapton) y Lee Sklar (bajista de Phil Collins y que reemplaza a Mike Porcaro).

Tal vez una de las bandas más criticadas por la prensa de su propio país, este grupo yanqui que pega más en Europa sacó su primer disco en 1977. En esta placa llamada ni más ni menos que Toto, asoma el hit Hold the line (algunos por estas pampas se atreven a decirle “Quédate en línea”). Cinco años más tarde alcanzarían la cima de su éxito comercial al editar el álbum Toto IV, obra que llegó a platino y recibió 6 premios Grammy. Es en este disco en donde vienen dos de las canciones más populares de la banda: Rosanna y Africa.
Ochentoso. Un clásico de esos años: Rossana.

Alguien podría decir que se trata de una de esas bandas de vejetes que, en el ocaso de su carrera, vienen a robar al tercer mundo. Sepan que hablar habla cualquiera, ya que en este caso no estamos hablando de mega estrellas, sino de músicos que, si no están de gira con alguna figura pesada de la música, están en otro proyecto, o combinando notas con Toto.

Podrían preguntarse por qué ir a ver esta banda. Yo pensé un par de razones:

-¿Cuántas posibilidades hay de que te guste una banda con ese nombre? Date el gusto y averigualo.
-¿Te gusta lo ochentoso? Vas a poder escuchar canciones como Hold the line, Rosanna o Africa, casi símbolos de esa época.
-¿No te gusta lo ochentoso? De los 90 en adelante, con un sonido moderno y potente, tiraron más hacia su vena progresiva.
-Si sos de los/as que disfrutan de buenas canciones, pero con cierto despliegue musical y habilidad instrumentista, tenés que ir.
-Si sos músico/a, estás obligado a ir.
-¿Pensás que los sesionistas son músicos en serie? Éstos jugaron en la primera división de la época dorada de los sesionistas, cuando no había Pro Tools. Te aseguro que tocan, y con estilo.
-Si te la tirás de rockero/a acérrimo/a y sos prejuicioso/a, andá y vas a tener dos beneficios al precio de uno: vas a ser mejor tipo/a, y encima te vas a romper la cabeza a pura música.
-Última y más importante de todas: Seguro que no vuelven más.

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