En la sección de rescates clásicos, esta vez le toca a la ópera prima de uno de los cineastas más reconocidos de Hollywood.
Por Fernando Heinz
Reto a muerte (o Duelo a muerte, como se la conoce ahora) es la primera película de Steven Spielberg. Antes de terminar la universidad, con tiernos 20 años, Spielberg comienza una corta carrera dirigiendo episodios de series de televisión (algunas célebres como Columbo, otras olvidadas). Algunos años después aparece una oferta de convertir un cuento de Richard Matheson a un largometraje televisivo. Así nace su ópera prima: Duel, que data de 1971.
La premisa es simple: en un viaje de negocios, David Mann comienza a ser perseguido por un camión que aparentemente está decidido a matarlo. Sólo con eso, el film logra tenernos en el borde de nuestros asientos durante 80 minutos.
Comienza como un placentero recorrido por la autopista, radio encendida, absolutamente rutinario. Pero pronto se presenta nuestro antagonista: el camión. Una verdadera monstruosidad cubierta en óxido pasa relativamente desapercibida. Pero la tranquilidad no durará mucho. El camión pronto revelará sus intenciones, aunque nunca sus razones. Casi una fuerza de la naturaleza, este camión es absolutamente mortal.
Perseguido. Mirá el trailer de Duel.
Quizás la mejor prueba del verdadero talento de Steven Spielberg, est película está llevada adelante con inventiva cinematográfica pura. Planos forzados, encuadres dentro de encuadres y una velocidad vertiginosa nos mantienen nerviosos y alerta. Una historia de depredador y presa, un miedo básico. Casi sin diálogos o historia de fondo de los personajes, la pelicula es supenso puro y del más primitivo. Los pensamientos del protagonista se revelan a través de una voz en off que resulta impuesta al principio, pero pronto se convierte en necesaria y muy efectiva. No podemos evitar ponernos en la piel de este conductor cuya realidad parece torcida, pero inevitable. La muerte lo acecha y no hay forma de escapar, por más rápido que maneje.
Con sólo tres semanas desde el comienzo del rodaje hasta que saliera al aire, la película debía hacerse rápido. Sin embargo, Spielberg insistió en filmarla en exteriores y no en un estudio, como era costumbre. Así es como logra ponernos dentro de ese auto y sufrir con cada curva, cada milla por hora acelerada, cada peñasco mortal en nuestro camino.
La música funciona adecuadamente y casi no merece mención, excepto por tener un par de momentos en que nos recuerda demasiado a Psicosis y por ser la única banda sonora de una película de Spielberg que no compuso John Williams.
Con un joven director en su mejor momento, esta es una joyita que nadie puede perderse.
Algo bueno: El plano a través de la puerta del lavarropas.
Algo malo: Se ve a Spielberg reflejado en una cabina telefónica.
Cómo verla: Cada tanto la pasan en la trasnoche de Retro, aunque en estos días no está programada. Se consigue en DVD, para alquilar o comprar, con el nombre Duelo a muerte.

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