miércoles, 27 de agosto de 2008

Entre Soda y Los Redondos

Dueños de un humor ácido, sarcástico e irreverente, se transformaron en una de las bandas más longevas del rock uruguayo. Hablamos con El Cuarteto de Nos.

Por Pablo Vottero

Desvergonzados y polémicos, fueron protagonistas del único caso de intento de censura en Uruguay luego del retorno de la democracia en 1985. Fue por el tema El día que Artigas se emborrachó. Su disco El Tren Bala fue prohibido para menores de 18 años. Con 27 años de historia y con el hit Yendo a la casa de Damián nominado a los Grammy latinos, El Cuarteto de Nos presentó en Córdoba Raro, su álbum número 12 y el primero en editarse en Argentina.

Compuesto casi en su totalidad por su cantante Roberto Musso y producido por Juan Campodónico, el disco se abre camino, ante todo, a fuerza de buenas canciones. Historias de vida como Nada es gratis… o Ya no sé qué hacer conmigo y verdaderas declaraciones de principios como Pobre papá y Así soy yo, dibujan la vida de personajes perdedores, desilusionados, que buscan su lugar en el mundo y que, garabateados por el humor de la banda, se transforman en espejos para aquellos que tienen el gusto (o no) de llamarse a sí mismos "raros".

En una mesa del bar Morado de Alta Córdoba, en el espacio de tiempo que divide un show íntimo de una presentación en un boliche de la zona del Chateau, el bajista Santiago Tavella y el baterista se tomaron un tiempo para charlar.

-La critica de la revista Rolling Stone definió “Raro” como uno de los mejores discos de la historia del Rock uruguayo.
S.T: (Ríe) De los discos nuestros yo creo que sí. Hubo otro que tuvo mucha repercusión que fue Otra Navidad en las trincheras, y es muy distinto a éste. Era un disco muy anárquico, muy auto producido, muy “plan cualquiera” y por eso salió una cosa muy fresca. Raro es muy distinto en el sentido que es un disco de madurez. Está todo más redondito y me da la impresión que eso ha hecho que funcione. Mucha gente me ha dicho que lo pone y no lo puede sacar más, lo escuchan una y otra vez.

-Es un disco más fácil de digerir…
A.P: Ahora el chiste está en la letra y no en la música. E incluso así no tienen tantos chistes. Son tipos con los que te podés identificar porque antes los personajes de las canciones eran más bizarros, mas traídos de los pelos.

S.T: Las canciones son más autorreferenciales, están escritas en primera persona y eso hizo que la gente se enganchara. Nos pasa una cosa rarísima, nosotros somos tipos grandes y por ejemplo una canción como Ya no sé qué hacer conmigo o Pobre papá provoca que vengan guachos de 15 años que se sienten identificados con la letra y nos digan “yo ya no sé que hacer conmigo, a mí ya me pasó de todo”… ¡y nosotros a esa edad éramos uno salames, no nos pasaba nada!
Viejos piolas. Tavella y Pintos hablan del presente de la banda.

-Desde siempre el rock uruguayo estuvo muy influenciado por el argentino, y hoy en día se está produciendo una entrada del rock uruguayo a nuestro país para un público mucho mas masivo. ¿Creen que es por decantación o porque musicalmente ha mejorado?
A.P: A mí me parece que hay una producción de rock uruguayo que ha crecido muchísimo, y en parte eso se debe a que somos alimentados esencialmente desde el 82 por el rock argentino. Creo que ese feedback entre los países en materia de rock es genial y por suerte se está produciendo.

-En el tema “El karaoke de mi noviecita” nombran a Los Redondos y a Soda…
A.P: En realidad, todo el rock argentino nos ha influenciado. Yo recuerdo que me gustaba mucho a Willy Iturri (líder de GIT y baterista de León Gieco, entre otros) y Charly García en su forma de componer. De lo más nuevo no escuché demasiado.

S.T: ¡Obviamente Soda y Los Redondos también! Siempre me gustó esa disputa entre sus fans. Me divertía mucho. Personalmente me gustan las dos.

-El toque humorístico de sus canciones era algo extraño en la década del 80 ¿Cuánto tuvo que ver Leo Masliah en que se abriera esa puerta?
S.T: Leo fue genial porque nosotros al comienzo teníamos un montón de canciones con cuestiones humorísticas, pero que no las veíamos como temas que pudiéramos tocar verdaderamente, eran como jodas internas nuestras. Y cuando escuchamos a Leo dijimos “si este anormal está haciendo esto, nosotros podemos hacer cualquier cosa. Este tipo nos da permiso para matar”. Realmente fue muy importante en ese sentido.

-“Yendo a la casa de Damián” está nominado al Grammy como mejor canción de rock. ¿Es el mejor tema del disco?
S.T: Una cosa que sí sabíamos de entrada es que es un disco con muchos potenciales cortes. Mucha gente se nos acerca y nos dice que le gusta tal o cual tema y eso significa que algo hay, que no es un corte y 11 rellenos. Y lo del Grammy es la frutillita de la torta. Estar nominados ya es importante pero igual ojala se nos dé.

-“Invierno de 92” va a ser el próximo video, ¿algo que puedan adelantar?
S.T: Es un clip en vivo en el que tomamos imágenes del Teatro de Verano, que es un lugar para unas cinco mil personas en el que este año hicimos tres shows. La energía del público era una cosa impresionante, vimos las imágenes y creo que va a ser un clip muy emocionante. Va a estar muy bueno. Igualmente lo mas fácil es arruinarlo todo a último momento… hay que tener en cuenta eso.

-Y ahora España…
S.T: Sí, estuvimos ahí en febrero y marzo y ahora volvemos. La ida en ese momento fue buenísima, no esperábamos esa respuesta del público aunque fue el primer lugar donde el disco se editó fuera de Uruguay. La compañía decidió después editarlo en otros países.

A.P: Excepto Chile, que es el único país que nos falta. Fijate que Argentina es el último lugar donde el disco se editó… ¡Y los tenemos al frente! Eso sí que es raro.

No hay comentarios: