miércoles, 27 de agosto de 2008

Just for fun

Guerra de almohadas en el Parque Sarmiento. ¿Por qué? ¿Para qué? Una descarga que nada tiene que ver con los downloads. ¿O sí?

Por Cecilia Bazán


-Que es estou?
-A pillow war!!
-Og pour qué, cómo?
-Por nada, nothing…
-…
-…
-Just for fun?
-Yeah!


Lo resumió lindo la chica alemana que vino a estudiar español a Córdoba y estaba el sábado en el parque Sarmiento por casualidad. Estábamos frente a un pelotero para adolescentes, jóvenes y adultos que sólo querían divertirse. O si no, ¿cómo te explico que un grupo de gente se reúna solamente para pegarse con almohadas?

Podría empezar por decir que este tipo de ocurrencias que surgen en Internet (esta vez en la comunidad de la revista
Doctámbulos) tienen un fin de entretenimiento no demasiado justificado intelectualmente. Aun así, se puede rastrear el origen del término que las define, “flashmobs” en el trabajo sociológico.

Traducido literalmente de inglés como “multitud instantánea” (flash: destello, ráfaga; mob: multitud), el primero en hablar de esto fue el sociólogo Howard Rheingold en su libro Smart Mobs: The Next Social Revolution (2002), donde predecía que la gente usará las nuevas tecnologías de comunicación para autoorganización.

“Una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente”, define la Wikipedia.



Para una señora joven que fue con su niño de unos siete años la cosa era más simple. “Lo dijo esta mañana en Mitre ‘La Negra’ (N de la R: no la Vernaci, sino la Altamirano), y le dije al Agustín que vamos, ¡total…!”. Sí, total nadie se dio cuenta de que tiene una almohada escondida debajo de la remera. “Van a ser cuatrillizos”, le gritaban.

Sentados en el piso esperando, mirando hacia todos lados para encontrar más cómplices que convenzan de lo entretenido que puede ser esto, parejas, grupos de amigos, algunos rockeros, varios padres con sus niñas, esperan. La alarma que debía sonar a las 18 llegó unos veinte minutos después. La duda se esfumó a los almohadazos limpios.

Por menos de 10 minutos la polvareda enturbió el aire del espacio frente a la plazoleta Deán Funes. A las 18.35 llegó el segundo round. La lucha se trasladó al césped de esa misma porción del parque, y los golpes mullidos se siguieron mezclando con las cámaras que intentaban registrar lo fugaz del momento.

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